Son las 6:47 AM. Vas guiando rumbo al coliseo con tu hijo de 14 años. El partido es a las 8:00. Llevas 20 minutos hablando y él contesta con monosílabos. Sí. No. Mhm. Tú piensas que está concentrado. La verdad es otra: tu hijo está aterrorizado. Y no te lo va a decir porque ya
